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Historia

El pasado histórico de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla

La nobleza, durante los últimos siglos de la Edad Media, en un Estado que aún no contaba con ejércitos permanentes ni tenía estructurada su defensa, estaba al servicio del reino agrupada en órdenes o hermandades caballerescas que, a lo largo del devenir histórico, tuvieron mayor o menor raigambre según la época y los territorios.

Con el paso del tiempo, para evitar la pérdida de la vocación militar manteniendo la unión de la nobleza al servicio de la Corona, Felipe II (1572) y Felipe III (1614) promovieron, mediante Reales Cédulas, la creación de hermandades y cofradías caballerescas.

Más tarde, durante el reinado de Carlos II, en 1670, se fundó en Sevilla la primera de las maestranzas como una concepción moderna, término que, por entonces, evocaba su espíritu de enseñanza y adiestramiento ecuestre y militar. En el resto de España, e inspirándose en las Ordenanzas de la sevillana, surgieron una decena de maestranzas, fundándose todas ellas a partir de la segunda mitad del siglo XVII.

Los siguientes años de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla se inscriben en el contexto del llamado Lustro Real (1729-1733), cuando Felipe V trasladó la Corte a Sevilla. Durante aquellos años, la ciudad vivió un notable impulso político y social, y la Maestranza consolidó su relevancia como corporación nobiliaria estrechamente vinculada a la Corona. La presencia continuada del monarca reforzó su prestigio institucional y favoreció el desarrollo de sus ordenanzas, privilegios y funciones representativas.

Aunque independientes entre sí, las cinco maestranzas que hoy siguen existiendo, están hermanadas y cultivan una afinidad común, especialmente desde que don Juan de Borbón, conde de Barcelona y Hermano Mayor de ellas durante gran parte del siglo XX, fomentara la unión entre ellas mediante las reuniones anuales que instituyó y que hoy día se siguen celebrando.

Retrato alegórico de Carlos II
Anónimo, s. XVII. Óleo/lienzo. Colección RMCS.

Retrato alegórico de Carlos II
Anónimo, s. XVII. Óleo/lienzo. Colección RMCS.

Desde un primer momento, la Real Maestranza de Caballería organizó funciones públicas en las principales plazas de la ciudad, Fiestas de Toros y Cañas, Alcancías, Manejos y Picaderos por diferentes motivos: estancias reales, efemérides y fiestas religiosas. Durante los siglos XVIII y XIX, la Real Maestranza criaba yeguas y potros para el buen fin de su principal dedicación, con caballerizas que se contaban entre las mejores de Andalucía. La institución fue pionera en el fomento del deporte hípico en Sevilla.

Particular mención merece el período comprendido entre 1729 y 1733, que coincide con la estancia de Felipe V en Sevilla. Este monarca, primero de la Casa de Borbón en España, había recibido apoyo material y moral de la Real Maestranza en la guerra de sucesión a la corona española. «Así conquistando laureles, ora batiendo a la morisma, en estos campos andaluces hasta el final de la Reconquista con la toma de Granada, en las Américas, Italia y Flandes, derramando su sangre en la causa de Felipe V, más tarde en Orán y las Dos Sicilias, sacrificándose en el Rosellón, cubriéndose de gloria en la dura lucha de nuestro heroico pueblo sostenida contra el coloso Napoleón», según el preámbulo de las Ordenanzas de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

Manuscrito
Registro de los caballos de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. 1739- 1745. Tinta/papel. Biblioteca RMCS.

En agradecimiento, el Rey concedió importantes y decisivos privilegios a la Corporación, que desde ese momento recibirá el tratamiento de «Real». El cargo de Hermano Mayor del Real Cuerpo sería desde entonces ostentado por uno de los hijos del Rey. A partir de Fernando VII sería el propio Rey el Hermano Mayor de la Real Corporación, presidida en la actualidad por S. M. el Rey Don Felipe VI, y el honor de representar al Hermano Mayor corresponde a su Teniente de Hermano Mayor.

Otro de los privilegios concedidos por Felipe V a la Real Maestranza fue el uso de uniforme con derecho a vestirlo no sólo en las funciones propias de la institución, sino en cualquier día, «como se sirven del suyo los Oficiales Militares de mis tropas», según textualmente consta en la Real Cédula de 24 de Junio de 1729.

Manuscrito
Portada Libro Ilustre Hermandad de la Real Maestranza.

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